Entender qué es el dinero de los billetes con nuestra guía


El dinero fiduciario es el término utilizado para referirse al dinero constituido por billetes y monedas válidos en circulación en un país determinado. Su valor se basa en la confianza de sus usuarios y no en el coste de su fabricación.

Por ejemplo, un billete de 20€ tiene un valor de 20€, no por los costes asociados a su fabricación, sino porque sus usuarios lo ven como un billete de 20€ que les permite adquirir un producto o servicio del mismo valor.

Contrariamente a lo que uno podría estar tentado a creer, el dinero fiduciario representa “sólo” el 15% de la oferta monetaria. Para aprender aún más, aquí está nuestra guía completa de billetes y monedas.

Dinero fiduciario

billetes en eurosLa moneda es un instrumento de pago que se utiliza diariamente. Sobre todo, hay que señalar que ha existido desde que se creó la moneda (es tan antigua como las transacciones que implican el pago de una determinada contraprestación para obtener un determinado producto). Su valor jurídico está garantizado por el Estado y los usuarios creen en él: todo es cuestión de confianza.

La moneda incluye monedas y billetes que circulan en un país. También se incluyen las cuentas de depósito (y, por lo tanto, los cheques asociados). El valor del medio (papel u otro) no se tiene en cuenta en absoluto. Con el tiempo, la confianza se ha fortalecido y la moneda de referencia ha desaparecido. Ahora, los usuarios tienen plena confianza en el número que está escrito en una moneda: 10 euros valen 10 euros, ni más ni menos.

Hoy en día, la mayoría de las monedas del mundo son monedas fiduciarias. El euro es uno de ellos (ya se trate de monedas o de billetes). Si el valor nominal de cada euro sigue siendo el mismo que el del soporte, puede verse afectado por la inflación. En cualquier caso, esta moneda es válida en 19 de los 28 Estados miembros de la Unión Europea. Es utilizado por casi 338,6 millones de personas.

Un breve repaso a Bretton Woods

En cuanto al dinero fiduciario, no podemos dejar de mencionar a Bretton Woods, que marcó un verdadero punto de inflexión en la historia del dinero fiduciario. Como se mencionó anteriormente, este tipo de moneda casi siempre se ha utilizado, pero bajo condiciones diferentes. Todo cambió en 1944 con la famosa conferencia de Bretton Woods.

En primer lugar, hay que recordar que antes de 1914 se hablaba de un “patrón oro”. Fue sobre esta referencia que se basó la mayoría de las monedas del mundo. A continuación, el patrón oro contribuyó de manera significativa al desarrollo del comercio internacional, lo que podría lograrse con la confianza de los operadores interesados. Pero la Primera Guerra Mundial, y luego la crisis bursátil de 1929, cambiaron la situación. En particular, se ha vuelto difícil preservar suficientes reservas de oro para distribuir moneda. Esta situación era particularmente inextricable para los países con una balanza comercial negativa, como los Estados Unidos. En efecto, es necesario subrayar el impacto de la importación: la moneda abandona el país (y por lo tanto el oro).

conferencia de Bretton Woods

Al regresar a la conferencia de Bretton Woods en 1944, condujo al establecimiento de un sistema económico centrado en el dólar. Esta última se convierte entonces en la única moneda que se puede cambiar por oro. En cuanto a las otras monedas, heredan el carácter “fiduciario” al ser convertibles en billetes verdes. A partir de ese momento, el dólar sustituyó al oro como moneda de referencia.

No fue sino hasta 1971 que se produjo otro levantamiento. El presidente Nixon decide suspender la posibilidad de convertir el dólar en oro. Así es como la mayoría de las monedas del mundo se convierten en fiduciarias.

El oro ya no es la referencia

Con la llegada de la moneda, el oro ya no es la referencia. Como recordatorio, en el pasado, cualquier moneda que no estuviera hecha de un metal valioso podía ser cambiada por oro. En ese momento, un billete de banco era más como un reconocimiento de deuda. Este “documento” puede ser convertido en oro en cualquier momento según las necesidades de su propietario. De este modo, se obtiene cierta confianza en el billete en cuestión.

criterio de referencia

Hoy en día, esta confianza todavía existe, pero ya no es posible comerciar con oro. Y luego nos acostumbramos a los cuerpos que emitían la moneda en cuestión, que no es otra cosa que la moneda de los billetes.

El valor nominal de la moneda del billete

20 eurosEl valor nominal de la moneda corresponde exactamente a la entrada en ella. Así, para un billete de 20 euros se tiene en cuenta “20 euros”. No se tienen en cuenta otros parámetros. Esto ignora el costo del medio (papel) y el costo de fabricación.

En comparación, este principio no se aplica a los instrumentos monetarios basados en metales preciosos: aquí, el valor del apoyo es muy importante. Además, en el caso de los billetes y monedas, el medio no vale prácticamente nada si se compara con su valor nominal (por ejemplo, si se toma el ejemplo de un billete de 500 euros).

Cuando se trata de dinero fiduciario, la confianza es esencial: el usuario cree en ella. Cuando tiene un billete de 20 euros en la mano, sabe que puede utilizarlo para adquirir un producto o servicio que vale exactamente ese precio.

Tenga en cuenta que si el valor nominal de la moneda sigue siendo el mismo, su valor de cambio puede fluctuar. Para evitar este efecto negativo, el Estado debe tomar diversas medidas. En particular, la moneda difundida no debe superar todos sus recursos. De ser así, se teme una disminución del valor de cambio y puede producirse una inflación. Más concretamente, esto se traduce en una disminución del poder adquisitivo de los usuarios.

El Estado, garante del valor de los billetes y monedas

Para que los usuarios tengan plena confianza en la moneda y para que ésta desempeñe su papel como instrumento de cambio, es necesario que la entidad garantice su valor. Es principalmente el Estado, pero no sólo el Estado. También contribuyen otras autoridades, como el banco central, la ciudad o grupos de comerciantes.

Debido a las particularidades del dinero fiduciario, debe hacerse una distinción entre moneda de curso legal y moneda de curso forzado. Por un lado, es imposible rechazar una moneda fiduciaria. Por otra parte, siguen existiendo limitaciones que deben respetarse cuando se desmantela su apoyo y, por lo tanto, la moneda no se presenta en forma de monedas o billetes de banco. En última instancia, debe tenerse en cuenta que el dinero fiduciario es parte integrante de un todo llamado “oferta monetaria”.

Esta oferta monetaria incluye varios otros instrumentos de pago, incluido el dinero electrónico (que, por cierto, se está volviendo cada vez más popular).

El uso de los billetes y monedas: ventajas y desventajas

En primer lugar, cabe destacar que la aparición de la moneda ha resuelto muchos problemas prácticos. La existencia de diferentes tipos de monedas (monedas y billetes) reduce la congestión. Dependiendo de las necesidades de cada individuo, es posible proporcionar sólo lo esencial. Por lo tanto, no es necesario transportar 500 monedas de 1 euro, ya que existe una versión de 500 euros. El lado práctico es innegable.

Luego está la confidencialidad y el anonimato. Cada moneda y cada billete pueden cambiar de propietario sin restricciones, y esto sin cambiar de valor. No ocurre lo mismo con otros medios de pago “al portador”, es decir, que no pueden pertenecer a la persona cuyo nombre figura en el medio de pago en cuestión: se trata de un sistema nominativo y que muy a menudo implica la imposibilidad de transferir el importe en cuestión a una tercera persona.

Por el lado de la frontera, existe en primer lugar el riesgo de devaluación de la moneda, dependiendo de las condiciones económicas y políticas. También hay que señalar que todavía es posible que la moneda sea sustituida por nuevas ediciones, por no hablar de los riesgos físicos: pérdida, robo o incendio.

Por último, cabe destacar que la posesión y el uso de billetes y monedas pueden estar sujetos a normas específicas según los países, siendo el objetivo más frecuente la lucha contra el blanqueo de capitales.

Confiar en los billetes y monedas de banco

Cuando se trata de dinero fiduciario, a menudo nos referimos a él como “fideicomiso”. Hay que subrayar que no se trata de una cuestión de confianza ciega. Si hoy en día cualquier moneda o billete de banco inspira confianza directa (¡siempre y cuando no sean falsificados!), ha habido necesariamente un comienzo. En un principio, hubo que tomar varias medidas para garantizar que todo el mundo pudiera utilizar el dinero en efectivo con total tranquilidad.

En primer lugar, debemos mencionar al Estado, una institución sólida. Es importante que este último acepte una moneda determinada para que su deuda pueda ser devuelta utilizando la moneda en cuestión. En este caso, también puede ser un operador económico. Esta aceptación da valor a la moneda.

tablero de boletos

Luego viene la moneda de curso legal. El dinero fiduciario puede ser utilizado legalmente para diversas transacciones, ya sea por agentes económicos o particulares. En este caso, a priori no existe ningún riesgo de rechazo de pago, ya que el dinero recibido puede utilizarse (indefinidamente) para realizar nuevas compras (y así sucesivamente). Por otra parte, cabe señalar que la moneda no es automáticamente convertible a otra moneda o material a sabiendas de que algunas monedas son más fuertes que otras. Entre los “más fuertes” están el euro, el dólar y la libra esterlina.

Por último, hay que tener en cuenta el tipo de interés que se aplica a los bonos válidos para una moneda determinada. La confianza se mantiene cuando esta tasa supera la inflación. Si no es así, es posible una amortización.